Las organizaciones cívicas agrupadas en torno a intereses que se disfrazan de generales demandan mayor “participación social”, entiéndase una cuota de poder dentro de los estamentos del estado. . Por lo que un grupo de intelectuales se ha dedicado a evaluar la manera de hacerse con el poder de espaldas a las mayorías sustentadoras de la democracia previo al poco avance de sus estrategias planteadas hace pocos años.
“Este nuevo paradigma, el de la gestión pública bajo control social, no es sólo producto de las demandas sociales contra los males de la corrupción, sino también de profundas reflexiones sobre la crisis de representación y de confianza en los partidos políticos.” Reza el discurso de los proponentes quienes ocultan sus verdaderas intenciones.
Establecido está que el sistema es democrático y las mayorías deciden los destinos de todos. Ahora entendí lo de sacar del baúl la vieja idea del voto en blanco para apalancar el proyecto de control social. Si realmente quieren cuotas de poder tienen que invertir en conseguirlas yendo donde los electores a promover sus propuestas para mejorar el sistema.
Las autoridades de cualquier nación no son electas por organizaciones cívicas excluyentes que quieren a través de los medios mostrar una fuerza de decisión irreal, son electas por todos los votantes.
Me acuerdo del “ensayo de la lucidez” de Saramago en donde todos los partidos se agenciaban los votos en blanco, de la misma manera una de las puntas de lanza de las pseudo-organizaciones cívicas es adjudicarse como votos suyos las abstenciones; creo que piensan que los muertos, los presos, los que se van de vacaciones, a los que no les interesa votar y los heridos los apoyan.
Esas entidades se han creado alrededor de intereses particulares y sus directivos quieren usarlas como trampolín para saltar por encima de las bases de los partidos políticos y los dirigentes comunitarios que han hecho su trabajo en las bases sociales, además buscan el mecanismo de ejercer una fuerza gravitatoria en las decisiones nacionales con el fin de empujar sus propios intereses. En la práctica los candidatos emanados de las entrañas de estas organizaciones no han alcanzado votaciones para acceder a ningún cargo público.