Las autoridades sanitarias llamadas a velar por la salud de los habitantes de estos dos tercios de isla tercermundista debieran poner interés en la calidad de los productos alimenticios que se producen e importan al país.
Hace unas semanas [la prensa escrita refiere al dos de diciembre] los productores de Cerdos, en defensa de sus intereses, expresaron en rueda de prensa que se están fabricando en el país embutidos y productos cárnicos con más de un 60% de “trozos y despojos de pollo y pavo” [A mi no me parece raro el termino descriptivo ¿Acaso no es lo que hace el carnicero de la esquina? ].
Obviamente, como todos los que lanzan acusaciones en este país, las declaraciones vertidas a la prensa por parte del principal ejecutivo de una asociación de productores de Cerdo son superficiales y se basan en los datos de importación de los productos a los que acusan la contracción de su negocio y el de los afiliados que representa.No fueron capaces de presentar la lista de empresas que se dedican a la tarea de llevar al mercado productos con las características descritas por ellos, tampoco los resultados de las pruebas de laboratorio realizadas a los productos de esas empresas.
Pero si ellos no lo hicieron, alguien debiera hacerlo. Es en ese punto donde las autoridades sanitarias y de protección a los consumidores tienen que intervenir, pues el aumento en el mercado de los productos a base de carne de pollo o pavo puede deberse al cambio de paradigma alimenticio de la población como también a un engaño oportunista de empresas dedicadas a la elaboración de productos cárnicos y embutidos en desmedro de los consumidores.
El otro punto a tocar es que tampoco nadie ha hecho referencia a ninguna norma que clasifique los productos que consumimos y las cantidades especificas de los ingredientes que determinan qué es cada cosa, tampoco he visto a los inspectores en materia de alimentos del gobierno o la municipalidad entrar a las plantas de procesamiento para revisar el producto que se introduce al mercado.
La situación se torna de grandes proporciones cuando se evalúa la incidencia de estos productos en la dieta de la población.
Y los productores de cerdo deben de iniciar [como ya lo han hecho] su campaña de relaciones públicas para hacer que la gente consuma mas su producto. Una idea es que traten de quitar el estigma de que la carne de cerdo es sinónimo de obesidad y mala condición física, una condición a la que la gente le anda huyendo.