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Entradas de Febrero 2007

decir las cosas

Febrero 27, 2007 · Dejar un comentario

“Veinticinco años aprendiendo a ser humano, egresado de la escuela de ingeniería de la universidad autónoma de Santo Domingo, nueve años con los conocimientos y las practicas para trabajar en los medios de comunicación y actualmente estudiante de periodismo en el instituto ….”

Estas fueron las palabras que utilicé para presentarme en un curso que reciente inicié, realmente lo que me impresionó es que todos los demás respondieron con cara de asombro y orejas paradas ante una presentación que rompió el esquema que todos llevaban.

La verdad no importa lo aburrido que seas, que quien primero se presente tenga un curriculum muy extenso, siempre y cuando sepas como decir las cosas porque las personas estarán atentas a como lo dices y no a que dices, el mensaje solo se escucha cuando la actitud de quien lo emite es la mas agradable como para romper esa coraza mental que todos usan y te permiten entrar a lobby de su cabeza.

Categorías: General

El trabajo vs tus sueños

Febrero 27, 2007 · Dejar un comentario

¿Está mal abandonar la seguridad de un empleo para correr tras nuestros sueños?
Mi respuesta es sí. El trabajo no es más que una excusa para gastar el tiempo que deberíamos usar en perseguir nuestros sueños.

Mas allá de las labores que realizamos están las personas que nos rodean, los verdaderos amigos que conociste no necesariamente en la oficina, más que el horario laboral al que muchos somos sometidos, esta el tiempo de calidad que empleamos haciendo los que realmente nos apasiona.

Solo se llega a triunfar cuando tenemos nuestros objetivos claros y estamos dispuestos a renunciar a todo , por perseguir aquel logro que vive en nuestro subconsciente, solo se logra vivir cuando llegamos al momento por el cual todas nuestras células vibran de emoción y nuestro cuerpo se desvanece en la ansiedad de llegar.

Categorías: General

01 de enero de 2005

Febrero 22, 2007 · Dejar un comentario

Que año nuevo!

Por un error de la compañía de teléfonos (Verizon ), no hay teléfonos hasta el lunes y por culpa del inversor no hay electricidad en la casa, razón por la cual me largo de aquí ( De mi casa).

Es bueno siempre tomar aire fresco y como no hubo nadie que quisiera acompañarme a la playa, además que podían excusarse en la tonta excusa de que era tarde para ir hacia allá, pero basura todo, siempre estarán las salas de cine, lugar donde termine refugiándome para gastar las ganas de no estar aquí.

La película: Ocean’s Twelve
La crítica: Se deja ver

Y mi día concluye; mañana un nuevo sol que acarrea horas de oportunidades

Categorías: Desde mi libro negro

23 de Enero de 2005

Febrero 22, 2007 · Dejar un comentario

23 ENE 2005

“Un domingo poco común, estuve en las elecciones de los organismos de base del PRD en Baní, y como mi padre y un cuñado estaban en eso no me quedó de otra.

Un sistema democrático obsoleto que a mi parecer es obsoleto y que ya ha perdido su encanto. Antes las luchas eran por una ideología, Lugo fue entre clases y ahora es solo o pretensiones individuales. La política en manos de los ignorantes que desconocen su esencia, se desgasta y se entierra en sus propias ruinas.

Aproveche uno de los lugares en que se celebraba el proceso y mientras eso ocurría, yo simplemente recopilaba información para mi proyecto de tesis final.”

Categorías: Desde mi libro negro

Labios compartidos

Febrero 22, 2007 · 1 comentario

Una de las canciones de Maná, muy bien nos cae a los que en algún momento se nos ocurre enamorarnos de personas con el corazón ocupado y estas corresponden…

Amor mío si estoy debajo del vaivén de tus piernas,
si estoy hundido en un vaivén de caderas,
esto es el cielo, es mi cielo.

Amor fugado,
me tomas, me dejas, me exprimes y me tiras a un lado;
te vas a otros cielos y regresas como los colibrís;
me tienes como un perro a tus pies.

Otra vez mi boca insensata,
vuelve a caer en tu piel;
vuelve a mi tú boca y provoca,
vuelvo a caer de tus pechos en tus par de pies.

Labios compartidos,
labios dividos, mi amor;
yo no puedo compartir tus labios,
que comparto el engaño, y comparto mis días, y el dolor;
ya no puedo compartir tus labios, ooooh! amor, ooooh! amor… compartido.

Amor mutante,
amigos con derecho, y sin derecho de tenerte siempre;
y siempre tengo que esperar paciente,
el pedazo que me toca de ti;
relámpagos de alcohol,
las voces solas lloran en el sol; mi boca en llamas,
torturada, te desnudas ángel hada, luego te vas.

Otra vez mi boca insensata,
vuelve a caer en tu piel de miel;
vuelve a mi, tu boca, duele,
vuelvo a caer de tus pechos en tu par de pies.

Labios compartidos, labios divididos, mi amor;
yo no puedo compartir tus labios,
que comparto el engaño y comparto mis días, y el dolor.

Ya no puedo compartir tus labios,
que me parta un rayo, que me entierre el olvido,
mi amor;
pero no puedo más compartir tus labios,
compartir tus besos, labios compartidos.

Te amo con toda mi fé, sin medida;
te amo aunque estés compartida,
tus labios tienen el control.

Te amo con toda mi fé, sin medida;
te amo aunque estés compartida,
y sigues tú con el control…

Categorías: Cancionero

El río

Febrero 17, 2007 · Dejar un comentario

Es la hora en la que la producción inicia en la fábrica, todos se dan cuenta de este momento, puesto que las señales son muy claras…

Aquel señor con mirada vaga y espíritu indiferente, lesionado por las guerras sociales contra la pobreza, en las cuales no pudo vencer, con su edad marcada en las arrugas de su piel y la nieve en la cabeza, es uno de los que primero habitó en este lugar, y divaga en los recuerdos de aquella época, en la que era mozo y los que aquí habitan muy pocos, poquísimos en número, tampoco existía aquella fabrica en la margen opuesta del río a la que nos encontramos y cuyas chimeneas se distinguen entre las casa construidas algunas de bloques, otras de zinc, muchas de madera y otras tantas de la combinación de estos tres, y a las cuales muchos llaman hogar, aunque tengan que andar entre los polvorientos callejones formados por el desorden de las casuchas.

Narra este caballero desde las imágenes guardadas en su memoria, y las cuales trae al presente, aquellos días en los que el río traía aguas limpias y claras y en el momento del cenit del sol, reflejaba éste, sus rayos en tan pura gracia divina. Fijado en sus recuerdos, los paseos en los cuales bordeaba las riberas, maroteando de cuando en cuando los frutales que allí crecían y que cubrían estos parajes, hasta llegar al lugar donde separado de las ropas que cubrían su cuerpo tomaba un baño en la plena libertad que le permitía aquel paraíso.

Llegaron nuevos poblares un día, desmontaron una parte del bosque de árboles frutales que bordeaban el río, después mas profanadores del paraíso, y estos improvisados deforestadores llegaron a este sitio con el hambre de quitar la belleza terrenal que poseía aquel lugar, con herramientas burdas y toscas, que menguaban la población vegetal y los animales que de ella dependían, transformando el lugar en el cúmulo de casuchas míseras que hoy día se ve.

Las claras aguas del río se tornaron de color oscuro y su olor espantó a toda criatura viviente que en ella habitaba, después se hizo fétido y hoy es casi asfixiante respirarlo cuando en las noches asciende y arrastrado por los vientos penetra a las débiles construcciones que estas gentes llaman casas.

Pasó el tiempo y la fabrica se instaló al otro lado del río donde me encuentro, y las aguas aún no estaban putrefactas del todo, y sus orillas aún no estaban totalmente corroídas, sin embargo cuando la fabrica comenzó a operar, ya no fue el río el único que padeció, el único desdichado de la historia, ahora el aire sufrió y los que habían estado castigando al río, en castigo celestial junto a él compartían este nuevo infierno, aunque seguía siendo aquella corriente fluvial, la mas maltratada.

De las tuberías de drenaje empezó a manar un liquido tóxico que terminó con los últimos vestigios de vida acuática que pudiera existir, sin ninguna contemplación y cual espada hiere al enemigo haciendo esparcir su sangre a borbotones, de esta misma manera se ve el cielo teñirse de gris oscuro, cuando al aire las chimeneas arrojan todo su carga contaminante al último bastión de belleza que restaba para posar sus ojos los desdichados que habitan aquí, en aquellas casuchitas apiñadas en la margen del otrora bello río.

Categorías: Ecos verdes

Los regalos

Febrero 14, 2007 · Dejar un comentario

La extraña manía que tengo de controlar todo cuanto ocurre a mí alrededor, y de tener a precisión el momento en que el reloj y los sucesos ocurran, me acarrea ciertas dificultades en mis relaciones interpersonales.

Detesto sobremanera que las personas piensen en regalarme algo, esto por aquel extraña manía que ya he explicado, aún mi madre no desmaya en encontrar regalos que me agradan, y parece que esta afinando su conocimiento de los gustos del vástago que ha procreado, pienso que era justo y necesario después de veinticinco casi veintiséis años, mi tía me pregunta que quiero que me regale, mi hermana ya ni siquiera se molesta para evitarse el desaire, en el momento en que le diga gracias y sin sacarlo del envoltorio lo tire en la cama o lo ponga en cualquier lugar de mi habitación, esto para si en algún momento sintiese la curiosidad de saber lo que es, destaparlo.

Imaginen mi sorpresa, todo en expectativa y mi prolija imaginación delineando la figura que aparecerá, después de descubrir el colorido papel de envoltorio y entonces ahí no está, no era lo que pensaste, aunque se asemeja en burda copia barata a lo que querías, después en mi recae un melancolía y una frustración por el tiempo malgastado y el dinero que pudo evitar perder con tan solo hacer una simple pregunta. Lo más triste de todo es que luego tienes que fingir una sonrisa, decir que te gusto y quedarte con lo que absolutamente no quieres que este ocupando espacio en tu habitación o rodando de un lado a otro por toda tú casa.

Quizás piensen las personas que soy extraño, después de todo, ¿A cuantos no les agrada ser alagados con presentes sorpresa?, la verdadera razón es que las personas desfallecen de comunicación eficaz.

Antes de regalar a una persona y son estas las razones que expongo y abanderan mi posición sobre el arte de dar regalos sorpresas, los demás deberían preguntar ¿Qué necesita el otro? ¿Cuáles son las metas y objetivos de esta persona? ¿Cuál es su personalidad? ¿Cuáles son sus gustos?

Yo personalmente todo esto, me lo ahorro preguntando directamente que desea la persona, con esto evito muchas vueltas en las tiendas, los disgustos de que no usen jamás lo que yo les obsequie, y sobre todo me aseguro de que cumpla con todos los requisitos en ese momento espacio temporal que tiene ese individuo, que quizás hoy no son los de ayer y mañana no sean los de hoy.

Se agradece el esfuerzo y el tomarte en cuenta de las personas que te obsequian cosas, pero un consejo, las cosas personales se consultan y cuando se regala alguna cosa comestible, estas tienen la ventaja de que si no te gustan simplemente las repartes mas adelante.

Categorías: General

La culpa fue del Amet

Febrero 9, 2007 · Dejar un comentario

“El semáforo de una importante intersección de la ciudad se dañó esta mañana ocasionando un gran embotellamiento en toda la zona.

Sin explicación aparente el semáforo comenzó a colocar la luz de precaución de manera intermitente para todos los giros de la vía, la desesperación de los conductores para llegar a sus lugares de trabajo, ocasionó que todos quisieran pasar al mismo tiempo, lo que ocasionó un embotellamiento, cuyas consecuencias se extendieron hasta tres cuadras más de el lugar donde se originó.

Al lugar de la de los hechos se presentó un agente de AMET quien dirigió el transito, logrando en poco más de diez minutos regularizar el tránsito, y con esto aliviar el malestar del que padecían cientos de conductores, que se resignaban a llegar tarde a su trabajo, ante la impotencia sufrida del conflicto surgida en la referida intersección a causa del desperfecto en el aparato destinado a las funciones de controlar el trafico.”

Quienes estuvimos en primera fila, de aquel espectáculo nos dimos cuenta que realmente la culpa no la tuvo al Autoridad Metropolitana del Transporte, pero de seguro como en repetidas ocasiones ha ocurrido, y lo digo porque soy testigo presencial de varios de estos hechos, los conductores de la cola le echaron la culpa al AMET, utilizando frases como: “en vez de arreglar el problema viene a hacer más embotellamientos”, y es que en este país somos especuladores por naturaleza, nos gusta la chismografía, y para la mayoría de mis conciudadanos que habitan en esta urbe, estar informado de todo es conocer los nuevos maridos de las megadivas.

Con una palestra pública harta de basura, de especulaciones, bolas e hipótesis lanzadas al aire, lo que estamos creando es una sociedad de chisme cuyo debate de idea, no pasa de ser una nadería banal y cuyos productos son una casta de políticos analfabetos en materia del estado con especialidades en el deporte de empinar el codo, danza de barras y conquista de putas o putos, y son estos mismos hombres, mujeres e indefinidos públicos que nos dirigen mientras los que creen ser intelectuales, los teóricos de gradas, se encuentran sentados de brazos cruzados comentando lo que pasa y quejándose al encontrar su voz perdida en el espacio y sus ideas sin oído receptor.

Por otro angulo, esta suciedad del chisme, es aupada por comunicadores en el cual las pocas neuronas que les quedan en el cerebro están agrupadas en un club de dominó al no encontrar nada que hacer, arrojando esto una especie de individuos sociales dedicados al plagio periodístico y los que no dan ni siquiera para escribir se ponen a decir babosadas en radio y televisión, ofendiendo al publico, tanto los imbéciles masoquistas que le siguen como los casuales que por error se topan con que abiertamente los insultan sin razón o motivo alguno.

Categorías: General

El pagador

Febrero 9, 2007 · Dejar un comentario

Una noche copio un servicio en zona colonial, y cuando llego me recibe un señor como de cincuenta años, trajeado, muy formal y estaba parado justo en la entrada de uno de esos bares, el tipo parece que pasó la noche haciendo rutina de bíceps con un vaso, porque desde que me habló el tufo delató que estaba pasao de tragos y la parte. Me pregunta la tarifa de ahí a su sitio de destino y yo le digo que doscientos pesos, entonces saca su cartera y me paga.

Arranco con mi borracho y cuando salimos de zona colonial me hace la misma pregunta, la tarifa desde donde lo recogí hasta su sitio de destino, y yo le respondo que me pagó, que no se preocupe, el señor se altera y empieza a vocear que lo desmonte, que el no era un coge bola, y que tenía cuartos (Los borrachos no andan con dinero, es con cuartos) para pagar, así que tranquilamente, para calmar las cosas le dí la misma respuesta, doscientos pesos, el tipo saca la cartera y me pasa trescientos pesos, diciéndome que coja cien de propina que el tiene cuartos.

Cinco minutos y el hablando muchísimos disparates, entonces de buenas a primera, me pregunta lo mismo, ¿Cuánto es la tarifa? Y yo con la experiencia del altercado anterior, tratando de evitar uno nuevo, vuelvo y le respondo, doscientos pesos, entonces saca la cartera y me pasa doscientos cincuenta, me dice que yo le caí bien y que parecía un tipo serio, que los cincuenta son propinas.

Para no cansarte el cuento, el tipo me pagó como seis veces, con ese señor cuadre yo la noche y ¡ay de mí! si yo le decía que ya me pagó, Llegamos a la casa de este señor, un casón y todavía desmontándose del vehiculo me pregunta la tarifa y le digo que ok y me amenazó con buscar una pistola que tenía en su casa para entrarme a tiros, porque el no coge taxi fiao, que el tiene cuartos, y me va a pagar doscientos pesos que eso es lo que a él le cobran por el trayecto que hicimos nosotros, que nadie lo engaña, ni le coge sus cuartos, sacó su cartera no encontró dinero, se buscó en los bolsillos de los pantalones y la misma suerte corrió, y del bolsillo de la camisa sacó cien pesos y me dijo que no tenía más que cogiera eso y que mañana pasará a recoger cien más, que lo excuse, pero el no sabe que hizo los cuartos que tenía, parece que gastó más de la cuenta en el bar.

Yo arranqué y ni por ahí volví.

Categorías: El diario de un pasajero de taxi

El cine y yo

Febrero 8, 2007 · Dejar un comentario

Cada vez que voy al cine a ver una película, que pienso va ha convertirse en el clavo de la temporada, me llevo la sorpresa de lo equivocado de mi posición.

Me ocurrió con el retorno a “Cold Mountain”, estuve en el cine viendo al “El último Samurai” cuando no quedaban opciones en mi lista, ví “Todos los hombres del rey” solo porque tenia ganas de entrar a la sala de cine.

Hace unos años atrás las únicas películas en cartelera que no había visto eran los estrenos de los jueves y para mí los fines de semana eran pasadías en las salas. Fue en aquel tiempo en que deambulé por todas las salas de proyección que hay en la ciudad, incluyendo las que están en la paralela ciudad en la margen oriental del Ozama.

¿Cuánto gaste?, cuanto gastaba creo no conocer los números, pero si aprendí a valorar las pelis, por su calidad fotográfica, la música provocando sensaciones de acuerdo a las acciones, las actuaciones de los actores y su integración a los personajes, para mi lo bueno se convirtió en hermoso, me enamoré de la cinematografía como nunca pensé y quede prendido en un lazo del cual no voy a separarme.

Los mundos creados tras los guiones y las visiones de los directores para llevar las frases y las descripciones a un montón de imágenes que todos podamos interpretar.

Es el cine para mi un punto donde dejo en la entrada todos los problemas que me aquejaron en la semana, dejo atrás todos esos problemas parados en la línea de la boletería y aunque detesto comer en la sala, también detesto los narradores ocasionales que suelen aparecer sentados a tu alrededor.

Detesto de quien me acompañe su deseo de hacer algo mas de ver la película, soy un extraño porque busco mas allá de los ojos de los espectadores.

El ritual comienza con el chispazo de ir, seleccionar la sala, p[planificar en mi azotea pensante el tiempo, la ruta, y la vestimenta simplemente no me importa, voy a ver la obra de arte de un grupo de personas no a desfilar en pasarelas, tampoco a conquistar un individuo del sexo opuesto. Sin colas porque siempre estoy a tiempo y mis días de cinematografía no necesariamente coinciden con los fines de semana, lo mismo me da el lunes que el sábado o el domingo, acostumbro a sentarme en la ultima fila casi siempre debajo del proyector y a disfrutar, y después de los créditos, me marcho con la prisa del que a cometido un crimen y teme que alguien note su culpabilidad, todo el trayecto repaso las imágenes por la cabeza, me guardo las mejores escenas para mi y las frases se hacen parte de mi a día.

Categorías: Septimo Arte