A nadie le gusta pagar impuestos, alrededor del mundo el tributo a la administración pública crea desagrado; más sin embargo gente seria y honesta que conoce sus deberes para la nación, puntualmente paga sus cargas impositivas.
Una cultura bien enraizada en la sociedad dominicana es no pagar, no pagar los servicios y mucho menos los impuestos.
En una razón de la batalla paga impuestos vs no pagar impuestos, tenemos que mantener la salud pública, la educación pública, la construcción de nuevas carreteras, áreas deportivas, tribunales, legisladores y para no cansar el cuento, todo el tren administrativo público; pero a pesar de yo pagar impuestos no estoy de acuerdo con el sistema fiscal dominicano.
Soy parte de la legión de dominicanos que sostienen los sueldos lujosos de un grupo de vagos y todos los miembros de un partido en el poder, los cuales cobran sin trabajar. Soy de los pendejos que asiste a las ventanillas de la dirección general de impuestos internos a declarar mis ganancias y hacer tributo a la administración pública, soy de los soñadores que creen en justicia social, soy de los que tienen a esperanza de poder cambiar este disparate organizativo que se llama Rep. Dominicana.
Los que no pagan los servicios reciben amnistía, no se trata solo de la energía eléctrica, están los gremios profesionales en los cuales los miembros no pagan la membresía, está el servicio de recogida de basura, los arbitrios municipales, el servicio de agua potable y por supuesto los impuestos.
Señores de la administración pública, ustedes han aplicado y vienen arrastrando una campaña para obligar a cambiar lo que soy e igualarme a ustedes y sus secuaces, con todas sus condonaciones a deudores, quieren sentarme en la silla del razonamiento y hacerme buscar las excusas para sumergirme en su inmundo pantano de corrupción, más soy hombre de principio y alma con motivaciones mas sublimes, la tranquilidad me permite elevarme por encima de la gris nube que no permite pasar la luz a sus ideas, y yo no cambiaré, seguiré siendo el mismo pendejo en la ventanilla de la dirección general de impuestos internos, seguiré teniendo el sueño de justicia social y con mis bases morales, contribuiré a cambiar las oscuras mañas de esta sociedad que ustedes han corrompido con su actuar, decido estoy a jugar en su juego a ver si ustedes podrán llevar el paso en el mío.
Vayan ajustándose los pantalones los que viven en la hediondez del pantano de la corrupción porque el reloj avanza y sus horas están contadas.