Las personas no pueden ser como yo. Definitivamente no pueden. Si me tuviese que definir, diría de mí que soy una materia compuesta de varias sustancias mezcladas en frágil equilibrio. Vivo aferrado a principios en desuso, que los demás ni siquiera entienden, hago las cosas a usanza de la bondad sin pensar en hacer mal. Miro desde una atalaya distinta al resto de la sociedad el mundo que me rodea, quizás sea esta la razón de sumergirme en las aguas profundas de mi soledad.
Encerrado en este cuerpo cargado de limitaciones y atrapado entre seres con el don de poder comprender y entender el misterio de la creación, pero que resisten y luchan por quedarse en la más completa ignorancia. ¿Entenderían ellos mi deja vú constante?, quizás tampoco entenderían si les digo de donde salen las palabras de mi testimonio de los hechos ocurridos en los que no estuve presente, me conformo con dejarles boquiabiertos por las cosas que digo sobre lo que no debería saber y pienso quizás dejarían de hacer contacto conmigo si no hago el estupido teatro de sentirme ignorante a las cosas que de antemano se van a decir. Ni hablar de comentar los análisis que en sus cabezas hacen de la situación en que viven.
¿Cuantos acaso podrían entender las cosas que valoro?, hasta ahora solo se sorprenden con mi puntualidad y se amargan su existencia por mi estricta manera de llevar las cosas. Simplemente no entienden mi manía con el control del tiempo y de realizar las cosas según las reglas establecidas, según el orden natural de las cosas.
Sueño despierto con la belleza, vivo mi fantasía sin historias de dolor y me aburre el que no haya barreras que nos impidan crecer.
Siento morir lentamente las células de montón de huesos y carnes que volverán pronto a la tierra para como menciona el libro que emboba a los cristianos hacerse polvo. Siento extinguirse las ideas en un mundo que se dirige a la monotoneidad de que las cosas sean todas iguales; si puedes hallar dos rocas semejantes entonces estas en el camino correcto, de lo contrario detente y cambia el sentido de la vía en la que estas.
Y mientras todos se ocupan de las cosas que creen importante, noche tras noche continua el sueño en que este cuerpo se sumerge en aguas cristalinas y desde el fondo veo el sol brillar, y durante largo rato solo siento mi cuerpo flotar debajo de la superficie del liquido vital y trae esto paz a mi alma y quietud a mi corazón.
