Ver la primera parte —->Una Basura llamada cocaína I
El socio del empresario, quien vive en esta ciudad, recibió el cargamento, lo envió a su destino final y la pequeña parte que se quedaba en la ciudad como comisión por el trabajo se la dio a vender a sus distribuidores.
Uno de los distribuidores, un muchacho de unos veinte y tantos años, tiene su punto de venta a la entrada de un callejón en el barrio donde vive. Hasta allí llegó un joven de la clase alta para adquirir el producto que desde que salió de su país de origen para aumentar su valor, o más bien su cantidad, lo mezclaron con talco, ceniza y harina de trigo blanca.
El joven llegó a su apartamento y se dedicó a extender la mezcla, que es un montón de basura y por la cual pago como si fuese una mercancía excelente, para esnifarla.
Primero comenzó a sentir una exaltación, después comenzó a subir la temperatura del cuerpo y el sudor no se hizo esperar, entonces la euforia se le desató y las alucinaciones llegaron, soñó despierto.
Al otro día aparece una noticia en uno de los matutinos: “Fue encontrado muerto en su apartamento de un exclusivo sector de la ciudad exitoso joven empresario. El informe del forense indica que sufrió un infarto de miocardio.”
En lo bajo se comenta que los de la clase alta son los mayores consumidores del polvo, de la mezcla de basura que tiene gasolina, kerosén, talco, harina, agua oxigenada, acido muriático y un poquito de cocaína. Que lo brindan en las fiestas y los clubes más “in” de la ciudad, también dicen que lo consumen algunos que aparecen en la TV y en los escenarios, algunos que se dedican a la política y algunos empresarios.


