Cuando la botella que había sido lanzada desde la calle se estrelló en el mostrador del colmado donde Carlos Martínez estaba bajándose unas frías desde las seis de la tarde, haló su pistola y salio tras el insolente.
Al salir a la acera frente al colmado, vio un hombre que entraba a unos matorrales en un solar baldío frente al lugar del que él había salido. Soltó unos plomazos en esa dirección y cruzó la calle.
De repente desde el matorral salieron un grupo de haitianos armados de colines, machetes, palos, piedras y puñales.
Carlos Martínez, dominicano de cuarenta años y de oficio maestro constructor, con todo y pistola en mano no pudo hacer nada. Una roca lo golpeó en la sien y luego de un machetazo le cortaron de tajo la mano derecha, otro machetazo en la espalda le abrió una herida de quince pulgadas y estando en el suelo sangrando le fueron todos a la vez.
Eran una docena de haitianos que mataban a un dominicano en la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana sin razón aparente.
Cuando el grupo emprendió la huida se llevaron consigo la pistola de Carlos y el cuerpo del maestro estaba esparcido por todo el lugar. Le habían cortado de tajo la cabeza y hecho trozos sus extremidades superiores y su torso.
Las autoridades dominicanas no pudieron dar con los autores del horrendo crimen porque no hay rastros de los indocumentados que nacieron del otro lado de la frontera.
A días del hecho entre todos los rumores y los testimonios de la comunidad pude rastrear la razón del asesinato: El maestro estuvo contratando trabajos de construcción en el sector, los haitianos dueños del monopolio de construcción en el lugar vieron con malos ojos el nuevo competidor y decidieron eliminarlo. No mediaron palabras, lo asecharon, le provocaron y le dieron muerte.
Los padres Jesuitas, ni las ONG’s pro-haitianos dijeron algo del asunto, tampoco llevaron el hecho ante quienes suplen sus fondos y mucho menos lo pasearon por el mundo en exposiciones fotográficas, ni películas insultantes contra los 2/3 de isla tercermundista que comparten la Hispaniola con Haití.
