Marcelo Jiménez, dominicano de 40 años de edad, militante del partido de gobierno, fue nombrado por su contribución e integración a la campaña presidencial en un cargo por el cual percibiría un salario de TREINTA MIL PESOS equivalente a seis salarios mínimos.
El susodicho, solo alcanzó el octavo grado de primaria, durante su niñez y se integró al partido en su juventud; ahora esta muy bien posicionado, pues se hace llamar dirigente medio del partido.
Como Marcelo fueron nombrados unos trescientos más, supuestos “dirigentes medios” con características similares a la de él y a quienes por añadidura se hizo un plan para que ellos compraran vehículos de los cuales la institución aportaría el 70% del costo.
El Dr. Joselo Minaya, es un joven de un cuarto de siglo de vida realizando su pasantía en un hospital público de una provincia, lejos de su familia, pasó ocho años en la universidad para poder ser titulado. En su actual trabajo fue designado vía la Secretaría de Salud Pública y Asistencia Social con un sueldo de alrededor DIESCISEIS MIL PESOS; CATORCE MIL PESOS menos que el dirigente político.
Cuando se pone en la balanza social el peso de uno y otro, el doctor y el político de tercera, se supone que el doctor merece un mejor tratamiento por parte de las autoridades; pero ocurre todo lo contrario.
El Colegio Medico Dominicano ha estado en una lucha y reclamos permanentes para que sean mejorados los salarios a los galenos y las autoridades prestan oídos sordos y reclaman a los doctores que dejen de ser tan quejumbrosos y trabajen más.
Y para no dejar en el aire lo de Marcelo, a él le pagan por estar sentado en su casa.