[Sonido onomatopéyico de la ficha golpeando la mesa], no van ninguno, son 25, [Sonido onomatopéyico de la ficha golpeando la mesa] 50 y tranque, aquí hay ocho pa’ ti, ¿Cuánto tienes?; Bueno, aquí hay muchos porque estoy cargado. Se cuentan los tantos, se anotan. ¿Se fue?, no todavía faltan veinte. Ronda de romo para los cuatro jugadores, [sonido onomatopéyico de las fichas siendo barajadas] Salgo yo a dos puntas y vamos a ganar, dele mi frente que este no va y no nos caben los 25. Yo voy, lo que pasa es que no se con cual es que te salgo porque esto esta bueno. Pone la ficha, juega el frente del que salió, juega el que le sigue; se detiene a pensar el salidor, la jugada se ha puesto difícil, no era lo que esperaba, mira sus fichas, se toma un trago [sonido onomatopéyico de la ficha estrellándose en la mesa] ¡Ven! Como tú quieras, que yo gano. Yo voy, [sonido onomatopéyico de la ficha estrellándose en la mesa] sigue el frente, juega el otro… [Sonido onomatopéyico de la ficha estrellándose en la mesa] ahora si va el tranque, dice el que le sigue al salidor, coge esta que el llego solito, suelta el tres dos y con esta trancado y aquí hay uno para ustedes, se toma un trago se ríe con su compañero, chocan las manos, van al conteo… dime anotador como queda, 180 a 170 nosotros arriba. ¡Esa bulla! Vocea un vecino del edificio. Dele pa’ rriba vecino que hay romo y dominó, nada más nos faltan las mujeres gordas en panti de bolitas, de paso se trae algo de picar que aquí se acabó. Y eso es hasta que el sol sale de su agujero en el horizonte de dos tercios de país tercermundista.