Era una estructura simple. Solo era levantar un salón de cuarenta metros cuadrados con dos baños, todo en mampostería techado en cinc. El lugar serviría como punto de reunión para que la comunidad debata sus inquietudes.
Los ingenieros presupuestaron trescientos mil pesos para la construcción. Hablaron de una edificación sencilla, tal cual fue descrita. El sindico [alcalde] del lugar se encargó de gestionar el proyecto, hablaba de la necesidad de la intervención del gobierno central en la empresa. Sus gestiones fueron bien vistas por un ministro que manejaba un presupuesto superior al de todos los municipios de esa provincia y quizás la zona.
La primera decisión de se tomó fue rediseñar con lujos innecesarios el lugar, esos pequeños cambios duplicaron el costo de la obra, luego se decidió incrementar los porcentajes porque era necesario sacar tajada para cada miembro del partido que haya estado involucrado en el proyecto. Un 10% se le asignó al síndico gestor y un 35% al ministro, a lo que se agregó un dinerito para repartirlo entre los activistas con miras a la próxima contienda electoral.
Al final el costo de la obra fue de unos trescientos cincuenta mil pesos y en los cheques de cubicación y cierre de contrato la obra terminó costando un millón de pesos.