Los estadounidenses invadieron Afganistán alegando perseguir terroristas y luego se pasaron a Irak, el resto del mundo pensó fue por petróleo, la realidad es que fue por controlar el Opio y las rutas del mismo.
En América comenzaron a cerrar las ruticas de los narcos colombianos por el pacifico, a perseguir a las cabezas de las narcoguerrillas y cortar los negocios de las empresas mejicanas dedicadas a exportar el polvo blanco a gringolandia.
Estados Unidos se está asegurando el suministro del bien, para ellos, más necesario: Drogas.
Estratégicamente controlan Haití y al cerrar los pasos del pacifico este país [Haití] sin instituciones, con alto índice de corrupción y sin autoridades es el perfecto lugar para convertirse en el paso de la merca de Colombia a territorio de estadounidense.
Las drogas; principalmente marihuana, cocaína y heroína; son la cura momentánea a la realidad para más de cincuenta millones de estadounidenses adictos que pagan altas sumas por ellas. Ese dinero luego pasa a correr a raudales por wall street y termina convirtiéndose en el fundamento del sistema financiero del primer mundo.
Obviamente en el imperio de la democracia se hace los que la mayoría decida y las cabezas están asegurando el suministro del futuro, por ello han decidido hacer los transportes desde las nuevas bases que piensan instalar en Colombia en complicidad con el Gobierno de ese país suramericano y desafiando a todas las naciones de la región.
El negocio es la droga, ni petróleo, ni agua. Las drogas son el negocio. Crean la adicción y los estúpidos pagan por ella. Además el hecho que sea ilegal incrementa su precio, es dinero fresco, a borbotones y libre de impuestos; y a pesar de los grandes márgenes los ciudadanos se lo piensan muchas veces antes de entrar en la competencia, el 99.9% termina quitándose del medio, el resto termina sepultado en algún cementerio, si es que se haya su cadáver.