En una nota publicada en un periódico, la entidad estatal que combate el tráfico de sustancias controladas admite haber separado de sus filas a doscientos ocho efectivos por estos haber hecho causa común con los gerentes del ilícito negocio. Hasta ese punto la nota es toda maravilla y da la precisión y sensación de que el organismo se está manejando con eficiencia y ha iniciado un proceso de depuración de sus filas.
Mi preocupación es por el futuro de los agentes separados de las filas. En la publicación señalan que los rangos ostentados durante el servicio activo de estas personas, unos fungían como oficiales y otros como subalternos; mencionan un teniente coronel, capitanes, sargentos y cabos.
Haciendo un ejercicio de abstracción de cómo funcionan las cosas, se supone que todas esas personas, en su carrera al servicio de la seguridad del estado, recibieron entrenamiento militar calificado en manejo de armas y estrategias para el combate del narcotráfico, además construyeron lazos de amistad y compromiso de negocios con otros que no han sido expulsados de las filas del organismo que combate las drogas.
También se supone que aprendieron el negocio del narcotráfico y construyeron relaciones comerciales con distintos narcos.
La nota dice que han sido separados de las filas, en ninguna de sus líneas menciona si fueron llevados a juicio por sus acciones y condenados a prisión en consecuencia. Tampoco menciona el mecanismo que va a usar el organismo para garantizar que estas personas, ahora sin uniforme, no continúen haciendo lo que hacían.
Ahora, viendo el futuro ¿A qué se puede dedicar un guardia o policía separado de las filas por narcotráfico? se me ocurren unas respuestas rápidas: Seguir en el narco como encargados de seguridad de los puntos y convoyes de material ilegal, efectivos de ejecución de trabajos de limpieza y control de socios descarriados, bomberos de zona para enfriar los puntos que se vuelven calientes, encargados de seguridad de empresas bien posicionadas en la sociedad desde donde puedan operar al margen de la administración para resguardar en esas instalaciones material de comercio.
No es por alarmar a la sociedad, pero entiendo que no debemos tomar las líneas finales de la nota publicada hoy fecha 26 de diciembre de 2011 con impertérrito cuando dice que: “algunos miembros de la…pertenecían a bandas asociadas con narcotraficantes…”
Si tan solo el veinte por ciento de los expulsados se dedicase a actividades delictivas estamos hablando de cuarenta y cuatro nuevos delincuentes con entrenamiento militar proporcionado por el estado y quienes conocen en el bajo mundo quien distribuye la merca en polvo y las armas para poder iniciar su propia bodeguita para el sustento de su familia.