Una negligencia en la seguridad del hospital Cabral y Baez de la ciudad de Santiago de los Caballeros en República Dominicana puso en peligro la vida de decenas de personas durante el fin de semana de Nochebuena, al permitir que un falso medico realizara procesos quirúrgicos y administrara medicamentos a los pacientes del hospital.
Al hospital se presentó un hombre en la sala de emergencias con ropas de medico. Alega el encargado del área que él llegó con una acreditación de estudiante de medicina y se puso a disposición de todos los galenos. Esto ocurrió en el turno nocturno del sábado 24 de diciembre de 2011; el lunes ante las denuncias de varios clientes del hospital es que las autoridades se enteran que el sujeto es un estafador sin acreditaciones médicas que avalen sus calidades.
El escándalo ha estallado en los medios de comunicación y las autoridades del hospital y el ministerio de salud vuelven a querer minimizar la gravedad de otro escándalo en el área de la salud.
Veamos que sucedió en el hospital durante el fin de semana de navidad según los datos recogidos en los testimonios de los afectados:
1-Un desconocido llega a la sala de emergencias del principal hospital de la región del Cibao, se le presenta como estudiante de medicina a alguien [suponemos el encargado de la Sala de Emergencias] y de inmediato lo admiten para que coopere con la atención a los pacientes.
2-El desconocido comienza a ejecutar procesos quirúrgicos y consultas en el referido centro de salud. Por ejemplo al señor Elvis Quiroz le realizó una intervención en la columna vertebral, en donde le suturo la herida con 161 puntadas. El paciente tuvo que ser intervenido por verdaderos médicos para corregir los daños realizados por el desconocido.
3-El tipo alegremente cobra por los procesos que realiza en el hospital. Se hace con una bolsa que ronda los cientos de miles de pesos.
4-Al momento de la denuncia llegar a los medios de comunicación el desconocido se esfuma y no se tienen rastros del mismo.
Ahora veamos toda la historia en conjunto y sus consecuencias posteriores.
1-Ingresar a trabajar en cualquier lugar, sobre todo en un Hospital, conlleva una serie de requisitos. ¿Dónde estaba el Encargado de Emergencias para supervisar esa anomalía? Pues como él mismo declara cometió una negligencia al ver un tipo que llega con una identificación de estudiante de medicina y le permite brindar servicios a los pacientes, tampoco verificó la autenticidad de la documentación y delató que en esa institución no existe un protocolo, ni una organización para el reclutamiento de personal.
2-Operar a una persona en la columna vertebral amerita de un equipo de personas, fíjense que las declaraciones vertidas a la prensa por el relacionista del hospital dicen que un equipo de varios médicos tuvo que hacer una segunda intervención. ¿Quiénes le ayudaron en ese proceso quirúrgico?
3-Si el supuesto estafador pudo hacerse con una bolsa superior a los cien mil pesos en apenas dos días ¿Cuánto ganan los médicos de la nomina del hospital?
4-¿Y la seguridad del hospital? Dicen las autoridades que han empezado una investigación, pero acaso no hay cámaras en las salas de emergencias, tampoco un control donde las personas firmen su entrada y salida, o un supervisor que pase revisión a los médicos de turno. Los informes reportan que el estafador tenía acceso a lugares restringidos para desconocidos, incluso para los familiares de los pacientes.
El caso es más grave de lo que plantean el Ministro de Salud Pública y el director del Hospital, quien debió cancelar al encargado de la sala de emergencias y la seguridad del hospital, pues esto revela que en un hospital público cualquier persona puede hacerse pasar por medico y ejercer la profesión .
Ahora los ciudadanos de la República Dominicana debemos temer porque quienes nos atiendan en los hospitales pueden no saber realizar los procedimientos que nos aplican o más aun, suministrarnos medicamentos errados y causarnos la muerte. Hay que demandar en los tribunales al personal del hospital y al hospital, investigar cuantas personas de las atendidas por el estafador desconocido tomaron medicamentos que pudieron traerles efectos secundarios, incluso causarles la muerte.
La otra consecuencia es que los servicios hospitalarios privados aumentaran sus tarifas, pues ahora no venderán la esperanza de curarte, añadirán la seguridad de que son “galenos profesionales” quienes te atienden.