En un anuncio publicado en un diario matutino apareció un mensaje de año nuevo de una persona que apoya a un candidato a la presidencia de la república. De las pocas líneas del mensaje me llaman la atención dos ideas: “donde pobres y ricos tengamos las mismas oportunidades” y “hombres y mujeres vivan en igualdad de derecho”.
Con la primera, “donde pobres y ricos tengamos las mismas oportunidades”, me preocupa cuáles son las oportunidades que se igualaran y saber el plan a seguir para lograrlo ¿Quitar las riquezas a los ricos para igualarlos a los pobres o darle a los pobres para igualarlos a los ricos? ¿Acaso nos moveríamos de un sistema capitalista a un sistema comunista? ¿Tendrían el mismo acceso a un financiamiento privado o estatal? ¿Serian los mismos montos?
Yo abogo por educación pública gratuita y de calidad, servicios médicos de calidad y con amplia cobertura de medicinas y enfermedades, así como mejores remuneraciones a todos los oficios y mejoras en la calidad de vida de la población para que pueda contar con agua potable, servicios sanitarios, energía eléctrica y acceso gratuito a la internet; pero todos sabemos que no son las mismas oportunidades para una persona de clase baja a una persona de clase alta en un sistema capitalista y el desarrollo de las poblaciones está estrechamente ligado a su entorno: en el desierto no hay la abundancia de agricultura que en suelos fértiles.
La segunda es una paradigma obsoletas en los parámetros sociales actuales del país: “hombres y mujeres vivan en igualdad de derecho”; lo malo no es lo que dice, sino lo que oculta la frase, por si quien redactó el asunto no se dio cuenta le traduzco el error en el que ha caído: está diciendo que en República Dominicana hay discriminación contra la mujer; asunto que me ha de extrañar sobre todo cuando quien firma el mensaje es un licenciado en derecho en pleno ejercicio de su oficio.
Si los que aspiran a dirigir estos predios tienen ideas tan absurdas y obsoletas, el futuro del país es oscuro.