Relaciones en la hiperconexión actual

Hoy ha sido uno de esos extraños días en los que mi esposa me deja solo, siempre me acompaña a todas partes. Hasta cuando le digo que voy a un lugar que a ella le desagrada. Por alguna razón que a esta hora no me ha explicado, no llegó a la fiesta. Y allí estaba yo entre un puñado de conocidos con todo el patio para jugar. Pero no lo hice. Primero porque la extrañaba, segundo porque me abstraje sobre como todas aquellas personas comenzaban a construir relaciones a partir de una necesidad fisiológica. Algunos parecían animales en celo, y otros solo se prestaban al juego de la seducción. En esta etapa de mi vida en la cual las juergas extendidas no son el aire que respiro, he visto repetirse los patrones como en los otrora años de mi mocedad. 

En algún momento fui el chico inexperto tras la chica que se aprovechaba de él. Hoy miro y no quiero convertirme en el viejo con nieve en las sienes del cual las jovencitas se ríen. 

Las tecnologías de la información son aliadas de la fidelidad en las relaciones. Los hombres y mujeres se cuidan de pecar porque en cualquier lugar una cámara puede supervisar sus movimientos y en tiempo real llegar al destinatario que ostenta la cornamenta. Pero más aún, te permiten valorar lo que realmente tienes con otra persona y pensar si una aventura de una noche, dos o tres veces y hasta un coito valen lo mismo que una relación de años. 

La máxima que reza: si no quieres que se sepa, entonces no lo hagas. Se cumple cabalmente en este mundo hiperconectado. Al parecer la transparencia ha llegado. 

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Los platos rotos los estamos pagando nosotros

El abuso desmedido y la impotencia dan rabia.

Apenas unos días de la tragedia de la fábrica de plásticos Polyplas que ha sumado ocho muertos y cientos de heridos. La explosión, que extraoficialmente ocurrió por malas prácticas de los empleados de la fábrica en el seguimiento de los protocolos, produjo daños a las edificaciones aledañas a la fábrica.

El primero en echar mano al erario para reparar infraestructuras ha sido el Ministerio de Educación. Tres escuelas afectadas ya están siendo reparadas. Ahora se informa que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones reparará 63 viviendas que fueron dañadas.

¿Por qué usar el dinero del erario cuando corresponde a los empresarios pagar todo eso?

Hasta cuando los ricos seguirán utilizando de palanca para sus negocios las arcas públicas.

Hoy, los contribuyentes le estamos pagando las cuentas a quién nunca nos ha dado de comer. Y eso llena de rabia a cualquiera.

¿Quién paga los platos rotos de la explosión?

En medio de la tragedia de la explosión ocurrida en la fábrica de plásticos Polyplas en la capital de la República Dominicana y que hasta ahora se vincula este hecho con la muerte de 5 personas y ciento cinco heridos; nos preguntamos ¿Quién costeará los daños?

Sin importarnos si fue o no un accidente, desde la mañana de ayer hasta los momentos en que se escribe éste artículo, brigadas de rescatistas trabajan en la recuperación de posiblemente otras personas que pudieron quedar atrapadas en los escombros.

La empresa de capital privado ( y de seguro que con sus tributos al día) no ha dicho a cuánto ascenderán los acuerdos económicos con los familiares de los fallecidos y los heridos por el incidente. A lo mejor pensarán dejar que la ARL cubra los costos. La empresa convocó una conferencia de prensa para no dar la oportunidad a los periodistas de cuestionar sus acciones y confirmar o desmentir rumores.

Mientras, el Ministerio de Educación ha ordenado la reparación de las escuelas afectadas con la explosión sin mencionar si ese dinero lo pagará la empresa o saldrá del erario. Lo propio con los daños ocasionados a las propiedades aledañas a las instalaciones donde ocurrió el hecho, aún se desconoce quién los va a pagar.

Entendemos la estrategia de la empresa contratada para manejar esta crisis: hacer menos responsable de los hechos a Poliplast a los fines de que no deban erogar dinero alguno y cobrar todo al seguro (que debe haber póliza para esto). Por esto en todo momento han dicho haber seguido los protocolos de seguridad aunque los videos anteriores al momento de la explosión demuestran lo contrario. Por esto han estado emitiendo comunicados de prensa vacíos en novedades. Al final sólo queremos saber ¿Quién pagará los daños?

Con truco de ilusionistas nos engañaron

Nos entretuvieron con el pacto migratorio y nos colaron mil doscientos millones pesos en deuda como si fuesen ilusionistas y no políticos quienes gobiernan en estos dos tercios de isla tercer mundista.

Resulta que mientras la opinión pública se concentraba en la respuesta gubernamental sobre el nefasto pacto mundial por la migración, los diputados aprovecharon para aprobar un préstamo por mil doscientos millones de pesos justificando que es para pagar la nómina de varias instituciones públicas.

Tomado el préstamo todo aquel que dirija una de las instituciones beneficiarias debería renunciar por su incapacidad de administrar los recursos que reciben.

El país no puede seguir endeudándose porque durante el año no se puedan realizar los ahorros necesarios para pagar a los empleados públicos el mal nominado salario 13.

Mañana cuando todos cobren su “doble” y salgan a gastarlo se harán cómplices de la deuda que reduce las arcas estatales y por las cuales pasan los otros once meses del año protestando. No pregunten dónde van los recursos que debieron emplearse en construir los caminos y carreteras; los acueductos; las redes de distribución eléctrica; el aumento al salario de profesores, médicos, policías, maestros y soldados. No pregunten porque se lo habrán gastado en juergas.

Los verbos futuros en la actual política actual no funcionan.

Los funcionarios dominicanos gustan de realizar conferencias de prensa y enviar notas de prensa a las redacciones de periódicos y correos de los periodistas de opinión hablando de medidas que piensan tomar en el futuro para resolver problemas actuales como si se tratara de un aspirante a un cargo en campaña por alcanzarlo. Y en ese tono planes van y planes vienen y los problemas permanecen. 

Una nota publicada en el Listin Diario del 30 de noviembre de 2019 dice: “Chanel Rosa Chupany, quien explicó que el Programa de Transformación de Centros Hospitalarios Priorizados empezará aplicarse el próximo año. En el Gran Santo Domingo serán intervenidos los hospitales Robert Reid Cabral, Francisco Moscoso Puello, Salvador B. Gautier, Angel Contreras, El Almirante, Darío Contreras, y la Ciudad Juan Bosch.”

Otra información del 1 de agosto de 2018 publicada en el Caribe refiere: “El ministro de Medio Ambiente, Ángel Estévez, informó que serán multadas las personas que arrojen basuras en los ríos, playas y carreteras. Para tales fines el Ministerio contará con ciento cincuenta agentes que patrullarán y vigilarán las zonas en motocicletas.” 

Eso por citar dos casos, uno muy reciente y otro un tanto más viejo. En el primero se trata de que las autoridades municipales y de seguridad no han desalojado de los espacios públicos que se llaman aceras a cientos de vendedores no regulados por la Dirección General de Impuestos Internos. Estos venden desde chucherías hasta alimentos, dando a los hospitales públicos la apariencia de mercados improvisados más que centros para restaurar la salud de los enfermos. ¿Hay que hacer un plan para enviar a la policía nacional o municipal a desalojar los alrededores de los hospitales? ¿Tiene el gobierno la necesidad de negociar con infractores de la ley y alteradores del orden público? ¿Por qué el año próximo y no en estos 31 días que restan del presente? 

El caso del ministro de medio ambiente es de carcajadas. El señor Ángel Estévez piensa y está convencido que 150 agentes son suficientes para patrullar los ríos, playas y carreteras del país con más ríos, playas y carreteras del Caribe y posiblemente en alguno de esos renglones superamos a los centroamericanos. Basta recordarle al funcionario que solo la cuenca hidrográfica del río Ozama, una de las principales del país, tiene una superficie de 2,847.15 kilómetros cuadrados y en ella se estima que habitan 4.9 millones de almas de las 10.8 millones que viven en República Dominicana. También llamar la atención porque el ministerio no ha identificado a las empresas que contaminaron el río Haina y provocaron la muerte de miles de peces o la empresa que vertió  en las comunidades de El Viso y El Mamey  los desechos químicos que afectaron a los moradores de esa zona; ambos casos citados han ocurrido bajo su dirección. Y que saque su calculadora para que estime cuántos son los individuos que arrojaron las toneladas de basura que el río Ozama trajo a las playas frente a la Zona Colonial de Santo Domingo. 

Los funcionarios públicos deben dedicarse a realizar sus acciones sin hacer tantos anuncios de planes futuros que nunca concretizan. En las actuales coyunturas de la política, los ciudadanos demandan de los funcionarios acciones concretas y en ejecución para la resolución de sus problemas y no la mediatización de fantasías para mandar a las personas con Morfeo.

Los empresarios siempre buscan su dinero.

Cuando en una sociedad capitalista quienes manejan el capital anteponen sus ganancias a la salud del conglomerado social el sistema tiende a colapsar.

Ayer un grupo de empresarios conglomerados bajo el paraguas de la Cámara Dominicana de Empresarios Comerciales junto a una diputada presentaron un anteproyecto de ley sobre primer empleo. 

En intención el fin es bueno: Permitir que miles de jóvenes egresados de las decenas de universidades obtengan la oportunidad de debutar en la plantilla de una empresa. Pero en el fondo es un timo a la sociedad. 

Para dar esa oportunidad piden estos empresarios que les permitan descontarse del impuesto sobre la renta el 10% del monto que pagan como salario a los jóvenes que ingresen. Y ese es el primero de los engaños del proyecto. ¿Por qué el Estado tiene que pagar a una empresa para que contrate personal que ella por su naturaleza necesita en su cadena de producción? Los beneficios para las empresas son obvios. No hay forma de perder. 

A cambio de dar un oportunidad a un novel en el área que sea quieren, además del pago que le hará el Estado, conseguir mano de obra barata y con contrato por doce meses para establecer un círculo vicioso en el cual cada año contratarán nuevos individuos echando a los antiguos al depósito de los desempleados. 

La propuesta no luce bien porque no deben imponer premios a los empresarios por emplear nuevos talentos. Tampoco luce bien porque nuestras universidades deben de formar empresarios y no empleados. Porque un proyecto de esa naturaleza creará un modelo de negocios que pone en desventajas a los trabajadores con experiencia, pasando a se estos una carga en el costo de producción. 

Si vamos a crear incentivos a las empresas, que sean estos para aquellas empresas que incrementen su plantilla de trabajadores con jóvenes egresados de la universidad. 

Lo que el paro del transporte dejó.

La ciudad de Santo Domingo de Guzmán, capital de la República Dominicana, es por mucho la mayor colectividad humana en los dos tercios de isla tercermundista que ocupa ese país caribeño. Ayer amanecimos con un paro de labores, reflejado principalmente en el servicio de transporte. Los miembros de la Federación Nacional de Transporte La Nueva Opción decidieron no prestar servicio y la ciudad se hizo agradable para transitar. 

Aquellas vías cuya cotidianidad es una casi inmóvil línea de automóviles, fluían cual río presuroso hacia al mar. Eso desde el punto de vista de quienes son propietarios de automóviles y padecen a diario la situación del congestionamiento de las vías. Para el habitante de a pie, ese que necesita auxiliarse de los servicios de transporte públicos y privados, la cosa fue distinta. Algunos llegaron tarde a su destino y una parte tuvo que hacer cola en los lugares donde acostumbran a estar las improvisadas paradas de transporte. Unos jefes fueron más benévolos permitiendo que sus empleados se encamen en sus casas. Fue día para que personas no reguladas para dar el servicio de transporte se hicieran de un dinerillo extra que les equilibre las cuentas a fin de mes. 

El paro nos dejó dos lecciones. La primera es que la agrupación de transporte convocante es quien tiene el control de las mayorías de rutas de transporte en la ciudad capital. La segunda, la lección mas importante, es en materia de movilidad urbana y la solución al congestionamiento de la ciudad: la cantidad de vehículos circulando en la ciudad ha llevado los niveles de servicio de nuestras calles y avenidas a tocar fondo llegando algunos al F y otros en la distancia media de E y F. 

Antes de continuar con las soluciones, déjenme explicarle a los que no son ingenieros civiles qué es un “nivel de servicio” de una vía. El termino refiere a la calidad del flujo medida en factores como la velocidad y tiempo de recorrido, la libertad de maniobra, la seguridad vial, las interrupciones a la circulación y la comodidad. Por decirlo en manera simple un nivel de servicio A te permite disfrutar la ruta que recorres porque te desplazas rápido por la vía. En un nivel de servicio B disfrutarás del paisaje porque prácticamente no avanzas con el consecuente estrés derivado de estar aprisionado en tu vehículo. 

Volvamos a nuestro problema de movilidad y la experiencia de no tener las unidades de la asociación de transportistas en las calles. La disminución en el porcentaje, que aún las autoridades del Intrant no han anunciado, redundó en un mejoramiento de los niveles de servicio en las infraestructuras viales de la ciudad. Eso significa que la primera solución de carácter inmediato al congestionamiento de la ciudad es la reducción de la cantidad de vehículos que en ella circulan. Ciudades como París y Madrid ya han planteado esta; la alcadesa, Anne Hidalgo, de la capital francesa en una entrevista a Le journal du Dimanche dijo que se había logrado una disminución de un 4.8% del tráfico vehicular y eso ha redundado en la mejoría de la calidad de vida de los parisinos. En el caso de Madrid; la alcaldesa Manuela Carmena planea retirar el 20% de los automóviles que circulan en el centro de la capital de España. Ambos planes, el de París y el de Madrid, tienen como trasfondo la reducción del CO2 que producen los escapes de los autos, un beneficio colateral que dejó el Paro de este martes en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán. 

Está planteado por los urbaistas y ecologistas que la reducción de los vehículos circulantes redunda en mejora de la salud de los ciudadanos, habitantes y visitantes de la ciudad, reducción de los niveles de emisión de CO2 y de los niveles de contaminación acústica, reducción de los niveles de polución, menor consumo de combustible por parte de la colectividad humana y mayores capacidades de desplazamiento.  

En el caso de Santo Domingo de Guzmán la reducción de los vehículos que circulan debe hacerse en cinco ejes que se superponen. 

El primero es el cambio a sistemas de transportes colectivos mas eficientes y no impulsados por combustibles fósiles, eliminando la cantidad de vehículos que brindan ese servicio de manera ineficiente.

El segundo es la limitación al uso de vehículos en la ciudad. Esto implica que solo aquellos que tengan una necesidad real del uso de un vehículo (taxistas, mensajeros, transporte de carga, entre otros) pueden utilizarlo. De nada sirve tener un vehículo y encerrarse en una oficina de ocho de la mañana a cinco de la tarde cuando se regresa uno a su casa. Esto es un uso ineficiente de la superficie de la ciudad.  

El tercero es la regulación de los lugares donde se montan y desmontan los pasajeros. Durante años, las diferentes administraciones del ayuntamiento y las sociedades con grupos políticos que han detentado el poder de la ciudad y el país, les ha permitido a los colectivos de transportistas de pasajeros violentar todas las regulaciones y normas que inciden en su sector, una de ellas la de estacionarse en donde les venga en gana y la improvisación de paradas de pasajeros, así como desmontar los pasajeros en donde ellos digan. Lo malo es que muchos habitantes se han mal acostumbrado a esto. Una cultura que debemos abandonar.

El cuarto es el uso de las tecnologías de la información  aplicado a los patrones de flujo de transito. ¿A dónde van quienes se desplazan en vehículo? ¿Cuántos son?

El quinto es disponer de las facilidades como rutas exclusivas para ciclistas y duchas esparcidas por la ciudad para el aseo de los ciclistas, reducción del precio de las bicicletas y los equipos periféricos utilizados; esto para incentivar el uso de medios de transporte más amigables con el medio ambiente y que redundan en beneficios de salud para el colectivo humano.

Cuando los ciudadanos que habitan la capital no tengan la necesidad de utilizar su automóvil para trasladarse porque reciben un servicio de transporte eficiente y a la altura de sus expectativas, entonces volveremos a disfrutar de la ciudad, el trino de las aves volverá a ser el sonido ambiental y las ferias de vehículos que realizan los bancos serán historia.