El jugo de naranja se obtiene de exprimir el interior de las naranjas (Citrus Sinensis).

Hoy día puede adquirirse en cualquier establecimiento dedicado al comercio de alimentos [entiéndase almacenes, supermercados, restaurantes, cafeterías, etc.]

Para colocar el jugo de naranja en el mercado necesitamos terreno donde cultivar las naranjas, trabajadores para preparar ese terreno, personal para recoger las naranjas maduras, transporte para llevarlas a las fabricas y transporte para distribuir el jugo de naranja envasado en diferentes presentaciones: envases plásticos de diferentes capacidades, envases de cartón de diferentes capacidades, envases compuestos de cartón, plástico y aluminio [Tetra Brick] de diferentes capacidades o en la forma de la naranja transportada desde las fincas con capacidades más o menos semejantes una y otra.

Los envases plásticos se fabrican, principalmente, de compuestos orgánicos derivados del Petróleo lo que significa que tiene que haber una estructura organizada dedicada a la extracción de petróleo en los yacimientos, el transporte hasta los almacenes y el transporte hasta las refinerías en donde se transforma en diversos componentes, uno de ellos los polímeros para el envase del jugo.  Esto bajo el riesgo de catástrofes naturales irreparables como los diversos derrames petroleros ocurridos en los océanos o la cruenta mancha negra del golfo de México.

Los envases de cartón son uno de los productos finales del desmonte de bosques luego de pasarlos por diversos procesos que incluyen el uso de químicos agresivos al medio ambiente.

Los tetra brick incluyen los mismos procesos de la obtención de plásticos y cartón sumados al deterioro ambiental de la explotación de yacimientos de Bauxita y todo el impacto al medio ambiente del proceso para convertir este mineral en aluminio.

La naranja produce un jugo mas nutritivo que evita todo los problemas ocasionados por el almacenaje, la distribución, la refrigeración  y los preservativos químicos con los que se enriquece el jugo en las fabricas; y para ceder su jugo lo único que exige es el esfuerzo de exprimirla. Los desperdicios son biodegradables y probablemente, en cuestión de días dependiendo donde los hayamos depositado,  encontremos entre los restos el brote de un nuevo naranjo que produzca muchas más naranjas.

Si nos dedicáramos a exprimir la naranja algunos empleados de la industria minera dedicada a explotar los yacimientos de petróleo y bauxita perderían sus puestos de trabajo, lo mismo sucederá con empleados de las madereras, las fabricas de papel, la fábrica de jugos y la industria química. Cooperaríamos con  la disminución del uso de combustibles fósiles, estaríamos ayudando a disminuir las emisiones de monóxido de carbono, previendo uno que otro derrame en los océanos, salvando un bosque, evitando la contaminación de unos cuantos ríos,  enfocando las inversiones estatales en la producción y ahorrando unos dólares que se gastan en medidas preventivas y de contingencia ante desastres ambientales.

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